Este 1 de agosto, la cárcel de San Pedro de La Paz dejará de recibir a nuevos internos. Con ello se pondrá fin a 118 años de vigencia del reclusorio que en 1895 nació como un panóptico y, con el transcurrir el tiempo, se convirtió en una ciudadela.  

La decisión de clausurar este penal fue asumida por la Dirección Nacional de Régimen Penitenciario y respaldada por el Gobierno central el 18 de julio, fecha en que se autorizó la transferencia de esa penitenciaría al Ministerio de Economía.  

La historia de San Pedro se remonta a 1850. Las autoridades comenzaron a gestar la idea de un centro de reclusión para la ciudad de La Paz. Basado en el modelo europeo se pensó un panóptico.  

Ese sistema, explicó el director nacional de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, es una especie de radial de bicicleta en cuyo centro hay un espacio de vigilancia, más propiamente una torre, desde donde se divisan las celdas y los pasillos del reclusorio. 

 “Una sola persona puede vigilar todo eso, las celdas cerradas con candados, con llaves, ése es el sistema panóptico, que implica un control visual de todo”, precisó. Con esa visión, en 1850, un arquitecto ganó un concurso para la edificación de ese centro. Sin embargo, no fue sino 20 años después, en la década de los 70, que se consiguió el financiamiento para su construcción.  

Su emplazamiento demoró más de diez años, por lo que fue entregado en 1895. Está edificado sobre una superficie de 8.257 metros cuadrados; debía albergar sólo a 300 internos, pero en él habitan hoy aproximadamente 2.400 personas adultas, algunas de ellas con esposas y/o hijos. 

 Llanos explicó que ésta es la única cárcel en el país que guarda la historia de diferentes periodos de gobierno, es decir, la minería de la plata, la Guerra del Chaco, la aparición de los barones del estaño, la Revolución de 1952, el periodo de las dictaduras y, finalmente, la época democrática. 

 Recuerdos. De panóptico hoy sólo le queda el nombre, pues con el pasar de los años y dada la cantidad de gente que vive allí, se convirtió en una pequeña ciudadela, donde sus habitantes se dedican a diferentes actividades de comercio y servicios para sobrevivir.  

En la década de 1990, la visión de los internos que habitan ese reclusorio cambió totalmente a raíz del ingreso de presos vinculados al delito de narcotráfico. Además, la Policía comenzó a tener mayor intervención en los reclusorios.  

Esos privados de libertad se dieron modos para introducir sustancias controladas a este penal, a fin de que sean consumidas por los propios internos. Precisamente la facilidad con la que ingresaba la droga y su consumo, sin ningún tipo de control, hizo que esta penitenciaría sea ofertada como una ruta para los turistas.  

En 2009 se develó esa actividad que fue iniciada por un exreo y luego “los derechos” fueron transferidos a otros internos. No se tiene datos precisos sobre los años que esa práctica se llevó a cabo, pero tras revelarse el caso, las autoridades prohibieron el ingreso de visitantes extranjeros.  

Llanos espera que con el cierre de San Pedro no sólo se ponga punto final al tráfico de drogas, sino también a la venta libre de alcohol, las violaciones e incluso los decesos.  

Actualmente, tres son los reclusos más antiguos; ellos purgan su pena entre 20 y 23 años de encierro. Este diario tomó contacto con dos de esos privados de libertad para que cuenten su vivencia al interior de ese penal, pero no quisieron referirse al tema y se excusaron de poder emitir algún criterio. Remberto Cárdenas, representante de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de La Paz, también evitó pronunciarse sobre este cierre.L Razón

BTemplates.com

Categories

Popular Posts

Blog Archive