Agasajo: La labor del maestro es cotidiana; fuera del aula, representa guía, autoridad y cariño.

Desde el 6 de junio de 1924 se celebra, cada año, el Día del Maestro en Bolivia; hablamos de quienes comparten sus conocimientos, de quienes, además de formar, comparten gran parte de sus vidas en las aulas.

Los centros educativos del país conmemoran este día con horas cívicas en las que los niños rinden homenajes a sus educadores. Los padres de familia se unen al festejo preparando aquellos detalles necesarios para la danza, declamación o número musical que sus hijos interpretarán el día del agasajo.

HISTORIA. En 1924, el presidente Bautista Saavedra emitió el decreto supremo que instruía celebrar la creación de la primera Escuela de Maestros del país fundada en 1909 en la ciudad de Sucre. Además, el 6 de junio de 1840 nació en Potosí Modesto Omiste Tinajeros, escritor, periodista, educador, abogado, político, diplomático e historiador nacional. Debido a la gran dedicación que mostró a lo largo de su vida por la educación y la cultura, se eligió el día de su onomástico como la fecha conmemorativa de la labor de la enseñanza.

VARIEDAD. Existe una serie de maestros: los que no permiten ni el vuelo de una mosca durante la clase; los que bromean y hacen amistad con los estudiantes; los que escuchan tus problemas en silencio para cerrar la charla con un sabio consejo; los que casi nunca ríen, pero te enseñan la materia como ninguno. En fin, son variados, pero tienen algo en común: aman enseñar.

“Nunca olvidaré a mi profesora de Literatura de tercero medio, montamos una obra de teatro en el colegio y, de ahí en adelante, el arte teatral se metió en mi vida y no volvió a salir. Ella exigía lo mejor de nosotros y, aunque no recuerdo su nombre, estoy segura de que la reconocería en la calle”, cuenta María Fernanda Peredo.

Mientras tanto, la profesora Olga Ramírez afirma que sus estudiantes son como sus hijos, “siento por ellos el mismo compromiso que siente una madre por sus hijos”.

Opiniones

“Mi vocación en la enseñanza fue un descubrimiento, yo estudié para secretaria y no tenía trabajo, entonces me ofrecieron uno de auxiliar para atender niños. Desde entonces ejerzo la educación, hace 23 años, y lo más grato de esta labor es proteger a los niños y enseñarles valores. Ellos me enseñaron la sinceridad”.

Ma. Lourdes Jaldín Daza / Directora “El Jardín Infantil”

“Lo más lindo de enseñar es cuando sabes que tus esfuerzos tienen sus frutos. Me gusta encontrarme con exalumnos y saber que les va bien en la universidad y hasta en su vida profesional gracias a tus enseñanzas. No sólo enseñamos materias, también formamos seres íntegros”.

Alejandro Gutiérrez / Profesor

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