La policía del estado de Texas quiere multar a una madre soltera que logró salir de la pobreza tras idear un negocio bastante inusual: un servicio de limpieza a domicilio que ofrece asistentas o camareras desnudas. Los ciudadanos y los blogueros del estado se indignan por la postura de las autoridades.
En el epicentro de escándalo se encuentra una pequeña compañía, que ofrece a sus clientes la posibilidad de contrar bellas asistentas que, si así lo desea el cliente, se presentarán en su casa en ropa interior o completamente desnudas.
Aunque este tipo de negocio ya existe en otras ciudades de Estados Unidos, los agentes de Texas no le quitan el ojo de encima a de Melissa Borrett (26 años), la dueña de la empresa.
La mujer es una madre soltera que antes trabajaba como camarera en un club de la ciudad de Lubbock, donde que era más pobre que las ratas hasta que se ocurrió esta idea.
Gracias a la buena marcha de su negocio Melissa se trasladó del albergue de pobres donde vivía a una casa propia. Sin embargo, nuevos obstáculos aparecieron en su camino cuando la policía y las autoridades de Texas empezaron a sospechar que su negocio tenía una “orientación sexual” y exigieron a Melissa que pagara el correspondiente impuesto de 650 dólares por año más 5.000 dólares como fianza.
La empresaria rechaza categóricamente cualquier matiz de sexual de su compañía y dice que las chicas simplemente “se ven estupendas”, lo que -según ella- es lo que distingue su idea de otros servicios similares.
Todo parece indicar que no se trata de prostitución encubierta, pues -según las condiciones que asumen los clientes cuando contratan este servicio-, se descarta cualquier tipo de contacto íntimo o de acoso a la asistenta. Tampoco se puede encargar un servicio a una persona menor de 18 años. Además, el contrato establece que el cliente debe estar vestido mientras dure el servicio en su apartamento.
Una limpieza completa de apartamento cuesta 100 dólares (sea cual sea el número de piezas de ropa que lleve la asistenta) o 150 dólares si el cliente quiere que sean dos chicas en vez de una.
Sin embargo las autoridades insiste en su postura y ahora la ingeniosa empresaria, que rechaza de plano que su oferta tenga un carácter sexual, podría enfrentarse a una multa adicional de 2.000 dólares.
La atención mediática suscitada por este caso ha conmovido a los ciudadanos de Texas y de otros estados. Cientos de blogueros critican a la policía y a autoridades del estado por no dejar que esta joven madre con una hija pequeña se gane la vida.
Fuente: RT

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